El cabello, cuidar su apariencia
El objetivo es mantenerlo sano y fuerte. Se lleve largo, corto, rizado, liso… El cabello es una seña de identidad en hombres y mujeres. De ahí el especial interés de unos y otros por cuidar su apariencia.
1. Fisiología El cabello es una materia viva que nace, crece y muere. Para cuidarlo es imprescindible conocerlo. Se compone de una parte inerte, que es la que vemos y que se denomina tallo, y de otra viva, dentro del cuero cabelludo, que es la raíz. La raíz o bulbo está constituida por células que se regeneran a un ritmo muy rápido. Es la parte más profunda del cabello y está en contacto con los vasos sanguíneos, de los que se nutre, y con los nervios. El ritmo de vida y distintos factores como el sol, el viento o el polvo inciden en el cabello, de ahí que se ponga tanto interés en su cuidado. Otros enemigos son los cambios hormonales, ciertos medicamentos y tratamientos capilares agresivos, que influyen notablemente en el aspecto y en la calidad del cabello.
2. Tipos Existen tres tipos de cabello: normal, seco y graso. Cada persona, en función de si su pelo es graso o seco, corto o largo, claro o moreno, tiene unas necesidades concretas. Ahora bien, conviene evitar en todo caso lavar el pelo con el mismo gel utilizado para el cuerpo. - Cabello normal. Es el tipo de cabello ideal y no requiere demasiada dedicación. Es aconsejable una frecuencia de lavados de unas dos veces por semana. - Cabello seco. Es un tipo de cabello que no exige muchos lavados. Ahora bien, resulta conveniente complementar el champú con regeneradores o suavizantes y nutrientes. La frecuencia recomendada es de una vez a la semana. - Cabello graso. Para combatir el exceso de grasa existen en el mercado champúes especializados para este uso. La frecuencia recomendada es lavar pelo un día sí y otro no como mucho.
3. Cuidados Las condiciones meteorológicas, un baño en el mar o un simple paseo al aire libre pueden influir en la calidad y apariencia de nuestro cabello. Para mantenerlo sano es preciso tener en cuenta las siguientes recomendaciones: - Champú. Su elección es decisiva. Debe ser acorde al tipo de cabello y debe mantener un correcto equilibrio entre los detergentes y los principios activos. - Cepillado. Se recomienda un buen cepillado del cabello antes del lavado. - Lavado. La frecuencia depende del tipo de cabello. Así, para un pelo normal lo aconsejable es de uno a dos lavados por semana; para uno seco, uno por semana; y para uno graso, de dos a tres veces a la semana. - Secado. Tan importante como el lavado es el secado. Lo ideal es secarlo con los dedos, aplicarle aire no demasiado caliente y moldearlo con un cepillo de cerdas naturales. Es importante que el secador se mantenga a una distancia prudencial (unos 20 centímetros) del pelo. - En la playa. Protege tu cabello del sol y aplícate un poco de bloqueador solar. Evitarás que se reseque y se decolore.
4. Nutrición para un cabello sano Una dieta equilibrada y rica en vitaminas y minerales le va a aportar los elementos precisos al cabello para que se mantenga sano y fuerte. Vitaminas. Existen vitaminas capaces de actuar de forma directa sobre el pelo y de dotarlo de un aspecto saludable. Así, la vitamina A desempeña un importante papel en la regeneración de los tejidos y en el buen funcionamiento del cuero cabelludo. Se encuentra en la leche, los huevos y la mantequilla. La vitamina B ayuda a mantener una piel y cabellos sanos. La vitamina E refuerza la circulación sanguínea y ejerce una función tonificante, y se puede ingerir con los cereales, frutos secos, huevos y vegetales. La vitamina H o Biotina mantiene el mecanismo graso de la piel que protege el cabello de la caída. Se puede asimilar a partir de la ingesta de cereales, la leche y las verduras. Minerales. Además de las vitaminas un cabello sano necesita minerales como el hierro (legumbres, hígado, huevos…), el cobre (nueces, cacao…) o el potasio (plátanos, legumbres…).