El cabello fino tiene solución

A este tipo de pelo, todo le afecta de forma negativa, por lo que para poder responder a las agresiones constantes, los cabellos finos y frágiles requieren cuidados de forma permanente.

Necesitan productos específicos
La humedad los deja apelmazados, el sol ásperos y el aire caliente del secador, completamente deshidratados, mates y con las puntas abiertas. Hay que estar siempre pendiente de sus múltiples necesidades.

Esto les sucede por su escaso poder de respuesta ante los agentes externos, debido a su estructura (su diámetro es un 20% más pequeño que el de un cabello normal), que no actúa como escudo protector y necesita, por tanto, productos específicos que la aíslen formando sobre ella una película que, además, le otorgue más grosor.

Entre las últimas técnicas de peluquería están las destinadas a ahuecar las raíces para que el pelo se levante del cuero cabelludo y aparente más volumen. Sin embargo, este sistema es un tanto agresivo y dura sólo unas cuantas semanas, teniendo que repetirse, algo completamente contraproducente en este tipo de cabello porque no aguanta bien las técnicas mecánicas de peluquería, ni siquiera, a veces, la coloración.

Ante esta perspectiva, conviene decantarse por el uso habitual de una serie de productos que, desde el lavado hasta el peinado, les otorguen volumen y fuerza.

Lavado y secado
Los cabellos largos y finos es conveniente peinarlos en varias direcciones de modo que queden completamente desenredados y sin nudos.

Como son tan frágiles, no hay que verter el shampoo directamente sobre ellos, sino en la palma de la mano, para hacer una emulsión antes de llevarlo al cabello. El aclarado ha de ser minucioso para asegurarse de que no quedan residuos.

Conviene secarlos antes de seguir cualquier otro tratamiento posterior. Nada de frotar el pelo de forma agresiva, hay que eliminar la humedad presionándola con las palmas de las manos.
Suavizante y acondicionador
Facilitan el peinado y actúan como protectores frente a la humedad, el sol, el viento, el aire acondicionado y la calefacción.

Su uso forma parte del lavado habitual. Previenen la aparición de las puntas resecas y abiertas. No hay que excederse con estos productos si se quiere evitar un efecto rebote negativo.

Una cantidad del tamaño de una nuez si son cortos y el doble si son largos. El truco está en repartir el producto homogéneamente y después, enjuagar el pelo asegurándose que no queden restos.

Mascarilla
Este producto debe administrarse de forma periódica y como tratamiento de choque en las épocas en las que el cabello está seriamente castigado.

La mascarilla se encarga de reconstruir la parte exterior, la cutícula y la capa hidrolipídica, que son las más perjudicadas. Ayuda a que el pelo refuerce sus defensas naturales y a que recupere la fibra y la densidad, dándole más cuerpo y volumen.

Se debe aplicar después de haber eliminado la humedad del cabello con una toalla. Hay que usar la dosis justa y esperar de 5 a 15 minutos, dependiendo de cada producto, hasta hacerla desaparecer por completo con abundante agua.

Los expertos de Wella te recomiendan lo siguiente: Si tienes el pelo muy dañado, aplicate Tratamientos 2 veces por semana. Pero si lo que quieres es protegerlo contra agentes externos, aplicalo cada dos semanas.

Espumas, geles y estilizadores
También se conocen como protectores del calor del secador o de las planchas de peinado, armas muy agresivas para este tipo de cabellos.

Estos productos, destinados a dar estilo al peinado, resultan eficaces para aportar consistencia y vigor al cabello fino.

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