Un corazón: di vino

Un equipo de investigadores del CSIC han demostrado que beber entre uno y dos vasos de vino tinto al día ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares

Una vez más, los productores de vino están de enhorabuena, y es que un nuevo estudio demuestra los beneficios que el zumo de las cepas tiene para nuestro organismo.

Ha sido un equipo de investigadores del CSIC los encargados de demostrar, nuevamente, que beber entre uno y dos vasos de vino tinto al día ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en los países desarrollados. Los resultados presentados por este equipo de investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas se han obtenido tras ensayar en el modelo porcino, animal muy parecido fisiológicamente a la especie humana, que beber entre uno y dos vasos pequeños de vino tinto al día contribuye a prevenir la trombosis arterial.

Los resultados del estudio revelan que el consumo moderado de vino tinto, incluso en una dieta rica en grasas, constituye un factor protector en la enfermedad cardiovascular, dado que reduce la concentración en la membrana de las plaquetas de la proteína RhoA, implicada en la formación de trombos.

En el trabajo, publicado por la revista Circulation, editada por la Asociación Estadounidense del Corazón, el equipo que lidera la doctora Lina Badimon partió del estudio de las dos estrategias más efectivas en la prevención de enfermedades cardiovasculares: el tratamiento con fármacos hipolipemiantes y la modificación de la dieta. La investigación se centró en el análisis de los mecanismos moleculares de inhibición del riesgo trombótico durante un periodo de tres meses, en el que se suministró a los animales determinadas dosis de vino tinto.

El equipo de científicos dividió a los animales de forma arbitraria en tres grupos distintos. Los del primer grupo fueron alimentados exclusivamente con pienso, mientras que a los otros dos grupos se les suministraron respectivamente dosis diarias de 20 y 40 gramos de alcohol de vino tinto, que eran mezcladas con el vino.

Los resultados de las investigaciones demostraron que a los tres meses de ensayo, los animales que recibieron vino con su alimentación redujeron los factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares asociadas a lípidos y a trombosis. Además, quedó demostrado un descenso en la oxidación de las lipoproteínas LDL, y un aumento en la concentración plasmática de compuestos fenolícos. También se observó un aumento del colesterol HDL, el conocido como colesterol bueno. De todos estos beneficios, los investigadores del CSIC dedujeron que «el consumo moderado de vino tinto, entre uno y dos vasitos, tiene un efecto inhibitorio en la trombosis, por lo que puede ser considerado un factor protector en la enfermedad cardiovascular».

Por tanto, beber vino de forma moderada, disminuye los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, y, en concreto, las complicaciones arteriales coronarias y las aterotrombóticas, asociadas ambas al infarto de miocardio, que son las principales causas de mortalidad en los países industrializados y en vías de desarrollo.

Una buena noticia tanto para nuestra salud como para los profesionales hosteleros, que con un par de vasitos de vino, aunque el estudio no especifica la denominación de origen de éstos, pueden ayudar a reducir el riesgo de que sus clientes sufran complicaciones cardiovasculares.

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